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Laicidad en disputa: privilegios religiosos, derechos y democracia en la opinión pública (noviembre 2025–enero 2026)

En el conjunto de artículos de noviembre de 2025 a enero de 2026 ha predominado una mirada crítica hacia los privilegios de las iglesias —sobre todo de la católica— y hacia las formas actuales de fundamentalismo religioso, pero aparecen también voces que relativizan estas críticas o que reivindican explícitamente un papel público fuerte de la religión. El resultado es un paisaje plural donde la laicidad se discute tanto en clave de derechos y democracia como en clave identitaria, moral o geopolítica.

En primer lugar, hay un bloque muy amplio de artículos que cuestiona la posición de poder de las iglesias en el Estado y en la sociedad. Se denuncia la impunidad en los abusos sexuales, la opacidad económica y las inmatriculaciones, así como la injerencia directa de la jerarquía en la política partidaria y en el debate sobre la amnistía, la memoria democrática o la legislación penal. Textos como “Curas políticos”, de Rafael Sanmartín, o los que radiografían el papel del arzobispo Argüello muestran a una jerarquía que actúa de facto como actor político organizado, mientras Coral Bravo plantea abiertamente que la laicidad —y no la tutela eclesial— es el fundamento democrático, y que la financiación pública masiva de una confesión resulta incompatible con esa premisa.

Un segundo eje temático muy denso atraviesa la relación entre laicidad, memoria y espacio público. Se cuestionan monumentos y símbolos religiosos heredados del nacionalcatolicismo, y se vinculan a una memoria autoritaria no resuelta. Frente a ello, otras piezas —por ejemplo en medios católicos como Infocatólica— se sitúan en la posición contraria, defendiendo la permanencia de esos símbolos y negando la lectura crítica de su significado político. Aquí se dibuja con claridad una línea de fractura: desclericalizar el espacio público en nombre de la igualdad de ciudadanía, frente a reivindicar el “patrimonio católico” como seña de identidad nacional.

La educación es otro campo de batalla central. Varios textos sostienen que la escuela pública laica es condición para una democracia robusta y para la igualdad de oportunidades, tanto en España como en América Latina. Nel Martí (“La laicidad, fundamento de la escuela democrática”) o los análisis sobre la “falsa libertad educativa” en Argentina alertan de proyectos que, bajo el discurso de la libertad de elección, amenazan con desmantelar la educación pública y reintroducir formas de enseñanza confesional o privatizada. En Honduras, la imposición de la Biblia en las aulas públicas se presenta como un caso claro de violación del Estado laico, mientras que otras piezas recuerdan la eliminación de Educación para la Ciudadanía y la permanencia de la religión confesional en la escuela española como síntomas de una transición inacabada.

En paralelo, se observa una fuerte preocupación por el vínculo entre religión, extrema derecha y control de las conciencias, describiendo cómo determinados discursos religiosos se ponen al servicio de proyectos autoritarios, racistas o antifeministas. Desde una perspectiva más teórica, diversos constitucionalistas latinoamericanos insisten en que el Estado laico funciona como dique frente a la teologización de la política y frente a la tentación de convertir al adversario en enemigo absoluto. Frente a esta línea, otros textos —por ejemplo en prensa conservadora argentina— aceptan como “natural” una mayor presencia de la religión en el espacio público, cuestionando más bien el avance de la agenda democrática y de derechos.

Un bloque amplio aborda la transformación del campo religioso y las nuevas búsquedas de sentido, con especial atención a la juventud. Algunos autores describen la caída del catolicismo practicante y el auge de espiritualidades “a la carta” o de nuevas formas de religiosidad juvenil, como los movimientos tipo Hakuna. Aquí aparecen matices importantes: mientras Azahara Alonso, Juan José Tamayo o Olivia Muñoz-Rojas analizan con preocupación la capacidad de estos movimientos para ofrecer respuestas cerradas —y a menudo conservadoras— a la inseguridad vital de los jóvenes, otros artículos subrayan la continuidad de la secularización y cuestionan el relato de un supuesto “renacer católico”. El resultado es una tensión entre quienes ven en estas formas religiosas una amenaza para la autonomía y la igualdad, y quienes las interpretan más bien como expresión de una búsqueda personal legítima que la política laica debe saber comprender sin ceder en derechos.

La cuestión de género y de los fundamentalismos religiosos ocupa un lugar central, sobre todo en relación con el islam y con el catolicismo integrista. Najat El Hachmi, en sus textos sobre islam y democracia o sobre el velo, se convierte en ejemplo de una posición laica y feminista que rechaza tanto el islamismo como el relativismo cultural: denuncia que, en nombre del antirracismo, se blanqueen prácticas de control patriarcal del cuerpo femenino, y reclama educar en la laicidad a las nuevas generaciones. Mimunt Hamido Yahia, ante el catastrófico accidente ferroviario en la provincia andaluza de Córdoba, defiende la legitimidad de un funeral de Estado laico frente a quienes lo consideran una ofensa a la “España católica”, poniendo de manifiesto la agresividad de sectores beatos que, mientras predican amor cristiano, niegan el derecho civil a ritos no religiosos.

Por último, una serie de textos explora la pluralización religiosa y la visibilidad de la no creencia. Estudios académicos sobre organizaciones de convicción y no religión en España, así como testimonios de no creyentes, muestran un paisaje en el que la identidad atea o agnóstica gana presencia pública y reclama reconocimiento simbólico (ceremonias civiles, lenguaje institucional, políticas de neutralidad). Al mismo tiempo, aparecen análisis sobre nuevas religiones, pseudoterapias y espiritualidades «de mercado» que plantean un desafío adicional al laicismo: cómo proteger la libertad de conciencia sin dejar desprotegidas a las personas frente a fraudes, abusos o dinámicas sectarias.

En conjunto, el corpus analizado refleja una tendencia clara: laicidad, religión y derechos se han convertido en ejes transversales del debate público sobre memoria, educación, feminismo, migraciones o calidad democrática. La mayoría de artículos se alinean, con matices, con una defensa de la separación entre iglesias y Estado y de la neutralidad institucional como garantía de libertad de conciencia; una minoría significativa, en cambio, reivindica la centralidad histórica y moral de las tradiciones religiosas, relativiza los abusos o cuestiona la agenda laica y feminista. Para el Observatorio del Laicismo, este conjunto ofrece un material valioso: el discurso laicista enfrenta resistencias fuertes y bien articuladas, lo que exige seguir produciendo análisis rigurosos y conectar estas discusiones dispersas con una propuesta coherente de Estado laico, como la formulada en la Carta Programática de Europa Laica, a debate en estos momentos en el marco del II Congreso de la asociación laicista.


Artículos de opinión relacionados con el laicismo publicados en enero de 2026:

Artículos de opinión relacionados con el laicismo publicados en diciembre de 2025:

Artículos de opinión relacionados con el laicismo publicados en noviembre de 2025:

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